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Museopirotecnia.com es un grupo de gente que tiene la iniciativa de estudiar, catalogar y difundir la cultura del fuego. Entendiendola como aquellas expresiones donde la pólvora es el eje central de las manifestaciones populares con caracter festivo. El trabajo que estamos presentando, intentamos que sea lo más serio y respetuoso posible. Matizando la secuencia de acontecimientos a lo largo de la historia. La casa pirotecnica principal que desarrollaremos será la valenciana, debido a que todos los miembros están relacionados con la misma.
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014 - Evolucion de los procesos (s. XIX)

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La pólvora negra es el elemento básico e imprescindible de la pirotecnia. Su descubrimiento revoluciono el mundo, a una escala semejante a la de la maquina de vapor. Transformo la técnica de la guerra, de las industrias extractivas y de la construcción. Su formula se ha mantenido sin alteraciones a lo largo de los siglos. Se trata de una mezcla de nitrato potásico – popularmente llamado salitre-, carbón vegetal y azufre, en una proporción de peso de 75:15:10, respectivamente.

 

La pólvora negra es uno de los compuestos más afortunados de la ciencia. Se basa en productos químicos muy abundantes y, por ello, baratos. Su toxicidad es baja. Es muy estable y puede almacenarse sin deterioro durante mucho tiempo. Finalmente prende con un aporte pequeño de energía: una simple chispa o una mecha encendida es suficiente. El fundamento de un proceso pirotécnico es similar al de una combustión ordinaria. Los compuestos pirotécnicos están formados básicamente por una fuente de oxigeno y por un agente reductor (combustible). Estos dos componentes se presentan de forma de productos químicos solidos y separados, que deben mezclarse. Cuando se aplica calor, se produce una reacción de transferencia de electrones o reacción de oxidacionreducción. El compuesto comienza a fundirse y vaporizarse. A partir de este momento, los combustibles y oxidenates se mezclan de forma intima.


Una cerilla o fosforo corriente es el artículo pirotécnico más simple. La reacción entre el clorato potásico oxidante, que hay en la cabeza, y el fosforo rojo del rascador, origina una llama. Esta quema la mezcla de clorato potásico y aglutinante combustible, de que está compuesta la cabeza de la cerilla. En el proceso se encuentran presentes todos los efectos de la pirotecnia: calor, humo, gas , luz, color y sonido.


Los materiales combustibles utilizados en pirotecnia son muy variados. Hay mezclas con materiales organicos (carbono o azúcar) y elementos no metálicos (azufre, silicio y boro). Los combustibles de metales químicamente activos, como el aluminio, magnesio y titanio, arden a temperaturas elevadas y emiten una luz muy brillante. Estos materiales se comenzaron a usar a mediados del siglo XIX y mejoraron extraordinariamente la calidad de las explosiones pirotécnicas.


El siglo XIX representa la introducción de los colores brillantes, gracias al progreso de la química. Ello es posible añadiendo a las mezclas nitratos, cloratos y percloratos. La tendencia de la pólvora a desmenuzarse se neutraliza por medio de hidrocarburos. Finalmente, gracias a la intervención de diferentes aditivos, se consigue estabilizar los productos pirotécnicos, lo que permite un más largo almacenamiento y, en consecuencia, una mejor comercialización.
Hacia 1840 casi todo el color de una exhibición pirotécnica era ambar. El polvo de metal de zinc hizo posible los verdes y azules. Ocho partes de salitre, una parte de sulfuro y otra de antimonio produjeron el color blanco muy brillante con tintes azulados. El paso más importante fue la introducción del clorato potásico, hacia 1850, que enriqueció sustancialmente las mezclas pirotécnicas.


Es ésta la época en que el taller artesano se transforma, en algunos casos, en industria. Y es la que las recetas empíricas, transmitidas de padres a hijos, se convierten en fórmulas químicas, que pueden consultarse en libros y tratados.

Las fiestas y los espectáculos constituyen las formas colectivas de expresión y expansión de los ideales comunes de una sociedad; por lo tanto un cambio de estructuras y de intereses sociales se refleja en la selección de personajes y efemérides objeto de celebraciones y en la ejecución de estos espectáculos.

En el siglo XIX la transformación de la sociedad, que había comenzado en el XVIII con la industrialización, se hace evidente ennuestro país con la aparición de una burguesía fuerte con intereses propios, pero todavía ligada a las estructuras anteriores.

En Barcelona, con motivo de la visita de Carlos IV en l802, las corporaciones los gremios y los comerciantes organizaron espléndidas celebraciones: corridas de toros, máscaras, bailes, y también castillos de fuegos artificiales. “diversión a la que los barceloneses eran muy aficionados. Se gastaron enormes sumas en fuegos artificiales [...]. Los que se hacían en las plazas de toros corrían a cargo de un francés José Busquets, discípulo del famoso Ruggieri que se encargaba de esta diversión en la corte de Luis XV»

Los temas mitológicos, hasta el siglo XX, siguen representando alegóricamente las hazañas, atributos y virtudes del rey, como puede verse en las máscaras y festejos que se celebraban en Barcelona con ocasión de la visita y los matrimonios del príncipe de Asturias, Fernando, con la princesa de Nápoles, María Antonia, y del príncipe real de Nápoles. Francisco Jenaro, con la infanta Maria Isabel. El festejo se desarrolló en frente del Palacio Real en el que se representó el monte Parnaso, adornado con árboles y arbustos naturales, de cuya cima manaba una fuente. En la cúspide, Apolo ofrecía a los monarcas sus insignias y atributos. «Se concluyó la función con un castillo de fuegos artificiales que, figurando un edificio de orden dórico con cuatro pilastras, adornadas con guirnaldas de flores y mariposas agrupadas con la antorcha de himeneo formaba un dibujo simétrico al gusto de los griegos [...]. En el centro de la cornisa se elevaba sobre una base adornada una pirámide con varios atributos alusivos al himeneo, y dos palmas formaban el remate del castillo. Todos los adornos eran de varios colores transparentes. El fuego estaba dispuesto de modo que lo formaba distintas figuras proporcionadas al castillo así en la variedad de colores como en el modo de distribuir sus piezas de fuegos artificiales.»

En agosto de 1833, en los festejos públicos con ocasión de la jura como princesa heredera del trono de doña María Isabel Luisa de Borbón en la ciudad de Tortosa, se demuestra una vez más el gusto por las construcciones y mitos de antigüedad. En toda la ciudad se levantaron arcos y fachadas de órdenes clásicos. La marina real y mercante participó con dos buques vistosamente engalanados que desde el Ebro disparaban fuegos artificiales entre si y en dirección al castillo que arrojaba infinidad de cohetes aéreos y magnificas palmeras. Finalmente, en el momento más espectacular de la iluminación aparecieron claramente los nombres de Fernando VII, Cristina e Isabel.

Muchas de las fiestas se siguen celebrando en el siglo XX, pero convertidas en festividades patronales en las que el carácter popular y las manifestaciones de la cultura tradicional (danzas, música, representaciones teatrales. fuego. etc.), van ocupando el primer puesto en detrimento de los ritos religiosos o celebraciones reales.

No es extraño que el fuego en su vertiente lúdica y artística se convierta en el protagonista de estas celebraciones, cuyo motivo principal consiste casi exclusivamente en la diversión colectiva y el afán de perpetuar las tradiciones.