La alquimia china se abrió paso hacia Occidente a través del mundo árabe. El desarrollo posterior de la química realizado por la cultura islámica dio un gran impulso a la pirotecnia.
Fueron los moriscos quienes mantuvieron la tradición árabe de los fuegos de artificio en la Península «La profesión de artificiero también parece que fue muy típica de moriscos [..]. Cabezudo Astrain pudo observar la dedicación de bastantes moros aragoneses a la fabricación de la pólvora. En un famoso proceso de la Inquisición contra los moriscos de Aragón, en 1574, a causa de los regocijos que éstos hicieron para celebrar la pérdida de la plaza de la Goleta por las tropas españolas. Consta que los moros de Villafeliche, Sestrica y Morés tenían molinos de pólvora, la cual era vendida en Valencia. Compraban el salitre en Zaragoza y también fabricaban arcabuces. En Calatayud y en Ricla tenían almacenada pólvora en barriles. Por supuesto, entre los festejos de algunas aldeas se citan los bailes y hogueras y fuegos de polvorista.
En las crónicas de los reyes de Aragón y condes de Barcelona se encuentran abundantes descripciones de los fuegos artificiales. Las ordenanzas de «els Consellers de les Ciutats» de aquel tiempo están llenos de referencias a cohetes y juegos de pólvora. Frecuentemente para prevenir y evitar abusos y peligros en su uso y elaboración era necesario mandar disposiciones corno las de 1412 y 1469 del Consejo de la ciudad de Valencia:
«Nuil hom no gos lançar corredors ab polvora e foch per les carreres don sorten perills, per experiencia de cremament dalberchs [...].
»Ara oiats queus fan saber de part del magnifich Justicia e Consell de la ciutat de Valencia, que per quant experiencia ha mostrat que les cases en les quals polvora, coets e tronadors se fan e se tenen, stan a gran perill de pendres foch en aquelles [...] sots pena de treents solidos e perdre la polvora, coets e tronadors [.,.].»
Aragoneses, catalanes y valencianos llevaron a otros países el gusto por estas fiestas, encontrando en Italia excelente acogida y gran entusiasmo.

Pero principalmente, la primera etapa de la pirotecnia es de un uso bélico. Estando ligada estrechamente a los progresos técnicos de las armas. En el año 1310 aparecen las primeras “bocas de fuego”, cañones rudimentarios que proyectaban grandes bolas de piedras y de metal. La artillería, como concepto, nace de la batalla de Crécy, en 1346, con tres bombardas que ocupaban un flanco del ejercito de Eduardo III de Inglaterra y que contribuyeron de manera decisiva a la derrota de las tropas francesas de Felipe VI de Valois. Se abre un campo de investigación para mejorar la calidad de los explosivos, que repercute en el progreso de la pirotecnia.


Existen diversos textos que determinan el uso de pólvora para uso bélico por los musulmanes en el siglo XIV Naturae et de Nullitate Magiae”, probablemente tomado de un texto árabe.
“..la acometió con manganeles y con un gran aparato que utilizaba pólvora y arrojaba una bomba de hierro incandescente contra la torre del castillo. Partió lanzando chispas, cayó sobre los sitiados, causando tantos daños como el rayo del cielo y el terror se apoderó del corazón de los cristianos que se sometieron a sus deseos.”

Descripción de Ibn al Jatib del ataque a Huesca por el sultán de Granada, el 14 de julio de 1324
“Los moros tiraban muchas pellas de fierro que las lanzaban con truenos, de que los cristianos habían
muy grande espanto, ca en cualquier miembro de ome que diese levábalo a cercén como si se lo cortasen con un cuchiello; e quiera que ome fuese ferido della, luego era muerto, e non avía cerugía ninguna que le pudiese aprovechar; lo uno porque venía ardiendo como fuego, e lo otro porque los polvos con que le lanzaban eran de tal natura que cualquier llaga que ficieses, luego era el ome muerto”
Adaptación acastellano moderno
..tiraban [los árabes] muchas pellas [bolas] de hierro que las lanzaban con truenos, de los que los cristianos sentían un gran espanto, ya que cualquier miembro del hombre que fuese alcanzado, era cercenado como si lo cortasen con un cuchillo; y como quisiera que el hombre cayera herido moría después, pues no había cirugía alguna que lo pudiera curar, por un lado porque venían [las pellas] ardiendo como fuego, y por otro, porque los polvos con que las lanzaban eran de tal naturaleza que cualquier llaga que hicieran suponía la muerte del hombre.
Sitio de Algeciras, en 1343 Crónica del rey don Alfonso XI
Explosión en los molinos de pólvora de Triana el 18 de mayo de 1579
“Estuvieron las casas donde esta pólvora se hace dentro de la misma Triana, por la vanda del Guadalquivir, casi frente a la Torre del Oro, hasta el dicho día, mes y año, cuando se emprendió de fuego toda la pólvora que en ellas había, y volándolas con más de otros treinta pares de casas en su acera, y alrededor, se vido estremecer, y sacudirse toda Sevilla, aun con estar el río Guadalquivir en el intermedio. Como yo soy buen testigo, que estando comiendo a mediodía en la Collación de San Bartolomé sentí que tembló toda la casa, y se me hinchó de tierra toda la mesa”
Alonso de Morgado

Es curioso constatar como los espectáculos pirotécnicos de los siglos XV y XVI tendían a representar grandes batallas, reproduciendo las explosiones de la artillería y los incendios de los combates.