En esta categoría se publicarán los trabajos que el museo de la pirotecnia vaya realizando. Unas veces serán trabajos de estudio y en otros casos referencias de trabajos de terceros.
Passejaes, passacarrers, baixaes, pujaes, roades son algunas de las definiciones que se les da a un ritual único y propio de los pueblos valencianas, más aún si cave que la propia cordà o mascletà.
De todos los eventos medievales que nos han llegado hasta nuestros días, ésta es la que nos ha llegado con la menor interferencia, o contaminación, en su composición y proceso. Evidentemente la participación es muy superior, pero la esencia permanece intacta.
Sentido de la tradición
Siempre partiendo del concepto de que el fuego del cohete es símbolo de ofrenda o bendición, hecho propio de los pueblos mediterráneos. En muchas de las procesiones religiosas, el festero ofrece el fuego del cohete a su patrón como símbolo de pasión por las tradiciones de su tierra.
En la mayor parte de localidades esta bendición u ofrenda se hacía inicialmente con el disparo de arcabucería, pero tras las prohibiciones y restricciones del siglo XVIII con las ordenanzas y decretos que lo prohibían, pasó a usarse la cohetería. La iglesia acepta el uso de fuegos artificiales con luminarias que exalten la simbología y esplendor del catolicismo. Consciente o inconscientemente, alimentaron las tradiciones antiquísimas, fundiéndolas con las creencias del momento.
Tradiciones nativas
Según nos narra Andrés Castellano en sus libros, los antiguos pobladores de estas tierras valencianas tenían la costumbre o tradición de que cuando una mujer se casaba, hasta que el fuego de la casa de sus padres no era portado a su casa, dicho matrimonio no sería considerado como tal. Y lógicamente el traslado del fuego de una casa a otra era una celebración familiar importante.
Al fundirse o licuarse las tradiciones nativas con la religión cristiana católica, muchas de las celebraciones se mantienen pero enmascaradas dentro del calendario religioso. En este caso el traslado de fuego se mantiene y se estereotipa en el traslado de la imagen del patrón del pueblo. Mientras que los religiosos lo consideran como una alegoría al acto parroquial, permitido e incluso amplificado. Cuando el ritual deja de tener consonancia con el acto religioso, coge el camino de su extinción o mutilación derivando en un correfoc, generalmente, o simplemente en su anulación.
En el presente artículo desarrollaré uno de los temas más complejos y polémicos del ámbito actual de las festividades valencianas populares pirotécnicas, se trata como no de la cordà.
Este evento pirotécnico suscita toda clase de pasiones y desamores, al igual que en la obra “Romeo y Julieta”, donde la tensa relación entre los Montesco y los Capuleto acaba en tragedia.

El sentimiento de pueblo
Cuando un festero habla de la cordà, a la cual asiste todos los años, le sobran las palabras de amor por su fuego más querido. Se apasiona, ensalza su ego y se siente de su tierra. Sin embargo cuando encontramos a un vecino que no acoge esta tradición, el temor se palpa en su rostro, solo habla de penurias, de desastres, de locura y de destrucción. ¿Cómo es posible que un evento pirotécnico tenga tanta fuerza como para condicionar la forma de ser y la conducta de las personas que lo viven? Nunca una palabra pudiese suscitar tanta pasión, y tanto miedo.

La cultura popular vivida por nuestros antepasados no está escrita en ningún documento, es algo que se hereda de generación en generación. Un hecho aprobado por el pueblo y que forma parte de su idiosincrasia. Cuando la sociedad o el carácter rural cogen el camino de la extinción, con ésta mueren todas las costumbres, rituales y tradiciones que dan sentido a la forma de ser de la localidad.
Se dan casos en los que habiéndose consumido la idiosincrasia rural de la población, algunas de sus tradiciones perduran, suscitando nostalgia del pasado, de lo que ya no se tiene. Es en este caso cuando la gente de los pueblos se junta y refuerzan sus lazos de amistad. Durante ese tiempo se sienten parte del pueblo, son el pueblo, al igual que lo fueron sus padres y sus abuelos.
Qué es la cordà
A lo largo de los años la cordà se ha teñido de un significado distinto según la época que le ha tocado vivir. Ya que como indicamos arriba, la cordà forma parte de la idiosincrasia del pueblo. Con lo cual cuando éste cambia, lógicamente también cambia ésta.
Desde un punto de vista profano a las tradiciones populares, la cordà en un evento en el que los participantes encienden cohetes borrachos y los dejan correr o volar. Intentando dejar la calle o plaza siempre con fuego. Para los entendidos, es mucho más que eso. Es un evento de convivencia, de disfrute, de ritualidad, es lo que los caracteriza como pueblo.
Para poder establecer el significado de la misma es necesario situarnos en la perspectiva social de cualquier población rural agraria anterior a los flujos emigratorios de la década de los setenta del pasado siglo.
Los jóvenes se emancipaban después de haber ido al servicio militar, generalmente contrayendo matrimonio y teniendo descendencia muy pronto. La vida laboral empezaba a una edad muy temprana, ocho o nueve años de edad. Y finalizaba prácticamente cuando se fallecía. No existía la jubilación, ni las pensiones, ni la seguridad social.
La economía dependía directa o indirectamente del campo, de las cosechas, del tiempo, de que lloviese y no tronase o cayese granizo. Las enfermedades tales como un simple resfriado eran suficientes para matar a cualquier persona. De hay se deriva que la sociedad viviese bajo un manto de supersticiones. Además de que la religión católica fuese omnipresente controlando implícitamente la moralidad y conducta del pueblo.
Las diferencias sociales entre la burguesía y el campesinado eran abismales, mientras que los primeros vivían en un entorno barroco o neoclásico, el cual costaba mucho de mantener. Los campesinos, prácticamente vivían de lo que les daba la tierra.
Existía una jerarquía social muy rigurosa y una serie de rituales por lo que toda la población tenía que pasar, a los que llamaremos ritos de paso. Uno de estos, muy importante en estas sociedades, era el momento en el que el joven pasaba a ser adulto.
Pongamos un ejemplo, hay pueblos del interior donde los jóvenes que ese año iban a realizar el servicio militar realizaban un acto popular que habían hecho sus hermanos, padres, abuelos y demás generaciones. El simple hecho de estar presente y participar en este evento, era una demostración de madurez ante el pueblo entero. Siendo considerado, a partir de ese momento, como un hombre ya no como un niño.
En la cordà, esta demostración de madurez, consistía en estar debajo del carro de la cordà, cazar los cohetes y ofrecérselos a sus padres o abuelos. Para que éstos viesen que ya era un hombre. Ofrecérselos al padre de su amada, para que viese que era un buen partido para su hija. Ofrecérselos a una persona respetada para demostrarle amistad y categoría.
Mientras que el resto de participantes asistía a dicho bautismo del fuego, también eran partícipes de la fiesta, cazando cohetes, ofreciéndoselos y posteriormente dejándolos correr para que de forma libre llegasen al final de su vida.
La cordà era una fiesta para todos aquellos que amasen la pólvora, que solían ser casi todos los vecinos. Es más, podríamos decir que esta tradición era una de las pocas cosas que habían perdurado, tras todos los intentos de finiquitar el sentimiento nacionalista valenciano por parte de las ordenanzas borbónicas. Era algo que se había transmitido desde muchas generaciones, por lo que el respeto a la misma era muy grande.
La década de los años 60 y 70 son el inicio del fin de un modo de entender la cordà natural. El nuevo reemplazo de festeros se ha criado bajo la tutela de los clavarios afines al régimen dictatorial.
La cordà deja de ser un evento donde se consumen algunas pocas docenas de cohetes, por el consumo de centenares de ellas y en incremento exponencial. Este fenómeno que en principio proporciona espectáculo, también implica un alto incremento de riesgo y peligrosidad.
El inicio de la democracia y el descontrol en los espectáculos pirotécnicos propician a que se inicie un proceso de regulación para evitar los constantes accidentes pirotécnicos relacionados o no con la cordà, que se produjeron a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XX.
El inicio del siglo XXI lleva consigo a una sociedad sedienta de espectáculos que le entretengan y festeros que han domado la cordà a su gusto, transformándola en arte efímero para consumo de participantes y de espectadores.

En la actualidad la inundación de fuego es el concepto principal de este evento, donde un oleaje de fuego debe recorrer el recinto perimetrado y adaptado para tal fin. Cohetes de calibre grande (nº 10 y 12) con capacidad de llenar de chispas grandes zonas, femelletas con la finalidad de llenar amplias zonas aéreas de fuego, y un sin fin de cohetes de menor calibre para mantener un fuego constante. En fin todo un reto que año tras año los festeros ponen especial dedicación. Toda una obra de arte efímero.
Lo importante a tener en cuenta es que la pasión por la pólvora, ya sea actualmente con la cordà de inundación o la cordà de antaño o de ofrendas, es prácticamente la misma. El sentimiento de pueblo es común. Solo cambia la técnica, la metodología, ya que la esencia es la misma.
En muchas poblaciones donde aún se realiza cordà, los ritos de paso prácticamente han desaparecido. Sin embargo sigue habiendo jóvenes que entran en la cordà para sentirse adultos.
Cuando ponemos nuestra mirada sobre rituales o folklores populares dispersos por la geografía de la península ibérica, muchas veces nos encontramos con representaciones o conmemoraciones de algún evento importante dentro de la historia de los pueblos de España. Uno de estos eventos, trágico y amargo, fue la expulsión morisca en 1609.

En muchas poblaciones valencianas se celebran festejos donde la imagen del moro, o rey Moro, es un elemento importante dentro del folklore popular. Símbolo evidente de la conmemoración de un pasado morisco, camuflado y diluido dentro del calendario festivo cristiano.

Respecto al mundo de la pólvora festiva, encontramos principalmente los alardos realizados con la arcabucería y mosquetería de las comitivas festivas de Moros y Cristianos. Sin embargo en la población de Agost, nos encontramos con una celebración muy interesante al respecto, se trata de “la nit dels coets” en ofrecimiento al Rey Moro.
Agost es un municipio de la Comunidad Valenciana (España) situado en la provincia de Alicante, 18 km al oeste de la ciudad de Alicante, en la comarca del Campo de Alicante. Contaba con 4.810 habitantes en 2009.
Se encuentra en los lindes de la llanura litoral que circunda la ciudad de Alicante, donde el terreno se eleva (sierra del Ventós, Maigmó). Sus límites son: al norte, Castalla; al este, Tibi y Alicante; al oeste, Petrel y Monforte del Cid; y al sur, Alicante.
El núcleo más antiguo se distribuye por la parte más alta del cerro que ocupa el pueblo, y parece ser de época ibera, como lo demuestra el hallazgo entre otras piezas, de la Esfinge de Agost. También hay yacimientos de época romana. Aunque posiblemente perteneció al reino de Tudmir, fue en la época árabe cuando comenzó a alcanzar cierto desarrollo, gracias a sus yacimientos de arcilla que, con el tiempo, dieron lugar a una importante artesanía alfarera. Y sufrió la perdida de mucha parte de su población tras la expulsión de los moriscos en 1609, característica que se puede ver en el folklore popular de la población que gira alrededor de la imagen del rey y reina mora.
El día 8 de diciembre los "danseros" (todos los jovenes de 18 años) leen el pregón, donde hacen una crítica humorística de todo aquello que ha sucedido en el pueblo durante el año.
A partir del día 26 de diciembre, los danseros salen a baillar con su pareja a la plaza con la indumentaria tradicional de Agost, siempre acompañadas con dolçaines y tabals. El día grande de las danzas, es el dia del Rey Moro, que las preside bailando con el resto de las parejas.
El dia 27 de diciembre por la noche se realiza “la Nit dels Coets”, en la cual participan tanto jóvenes como mayores. Desde un punto de vista folklórico, se trataría en ir tirando carretillas (coets borrachos) al Rey Moro durante su recorrido por las calles del pueblo. Desde un punto de vista ritual, los festeros ofrendan los cohetes al Rey.
El rey Moro va acompañado por los danseros, y todos bajo palio. Estructura de madera y cañas, bajo la cual va paseando el rey. Detalle que le otorga importancia y respeto. Solo hay que pensar que bajo palio, solo va la custodia. Representación máxima de dios por la cristiandad.
Al acabar, deberán colgar las naranjas a los balcones de la plaza, las cuales de descolgarán el uno de Enero por los jóvenes que serán danseros el año siguiente.
Les Danses del Rei Moro arrancaron ayer con el tradicional primer baile de estos populares festejos de Agost, que tienen su origen en la edad media.
J. A. R. Los bailes continuarán hoy a las 17.30 horas, y por la noche se celebrará la Nit dels Coets, en la que se le ofrece una serenata a la Reina. Además, los "danseros" y todas las personas que lo deseen recorrerán el casco urbano tirando cohetes, petardos y carretillas.
Mañana llegará el Dia del Rei Moro, que constituye la única jornada en la que el Rei y la Reina participan en los bailes a las 17.30 horas. Estos cargos recaen este año en Carlos José Ruiz Román y Salomé Castelló Pastor.
Las danzas proseguirán el lunes y el martes, también a las 17.30 horas, descansando el día de Nochevieja. La última jornada será el día de Año Nuevo, cuando los "naranjeros" -jóvenes de 17 años- recojan las naranjas, de forma que tomen el testigo de los "danseros" -chicos de 18 años-, para así convertirse en los protagonistas de los próximos festejos.
http://es.lirondo.com/alicante/agost
www.alicantevico.org
www.informacion.es
www.wikipedia.com
La villa de Cangas del Narcea tiene una extensión de 2’1 km cuadrados y más de 9000 habitantes. Se halla situada en la parte norte del concejo, en un profundo valle donde confluyen los ríos Luiña y Narcea, a 376 m de altitud. Dista de la capital del Principado unos 100km.
Entre las fiestas tradicionales destaca la que se celebra la noche de San Pedro, entre el 28 y el 29 de junio: "La plantá del Arbolón", en la que los mozos del pueblo roban un "humeiro" (abedul) o chopu y lo colocan frente a la capilla de la Virgen del Carmen a primeras horas de la madrugada. El Arbolón debe superar la altura de la espadaña de la iglesia.
Pero la fiesta por excelencia se celebra en honor de la Virgen del Carmen (16 de julio). Está declarada de interés turístico regional y gira en torno a la Descarga.

El día 16 de julio se sube a mediodía la Virgen del Carmen desde su capilla, en el barrio de Entrambasaguas, hasta la basílica. A las ocho de la tarde, la procesión de la Virgen, en su regreso a la capilla, se detiene en la parte más alta del puente romano, momento en que más de doscientos miembros de la Sociedad de Artesanos comienzan a lanzar cientos de voladores a mano. Después de unos tres minutos se prenden las largas máquinas de voladores, situadas en el entorno del puente, que producen un estruendo ensordecedor que hace vibrar el suelo y el valle se cubre de una nube de humo, en un efecto sobrecogedor. Más de 60.000 voladores de todos los tamaños son lanzados al aire en un tiempo récord que no suele superar los siete minutos, en un espectáculo único que es reconocido por los mejores pirotécnicos.

Al abrigo de esta tradición del ruido y los fuegos artificiales, en los últimos años se han fundado más de veinte peñas de la pólvora que contribuyen a que Cangas del Narcea se convierta en un auténtico polvorín con el disparo de descargas de voladores y de fuegos artificiales.
Manifiesto de la Descarga de Constantino Prieto (Tino Chichapán) 1.966
"... Hombre o mujer, cualesquiera que sean tu linaje y condición, que presencias la Descarga. Cuando veas ese mozo que en mangas de camisa y con una mecha encendida en la mano se juega su integridad física y se muere de impaciencia porque lleva un año aguardando este momento. Cuando veas a ese elemento de la Banda municipal que ni siquiera se cambia de uniforme de músico, ni se quita la gorra porque hay que ganar todo el tiempo posible para soltar voladores. Cuando veas a ese hombre cuya humanidad es capaz de tumbar a un buey de un puñetazo, temblar como una hoja y morderse el bigote para sorberse las lagrimas. Cuando veas a todo un pueblo con un nudo en la garganta ponerse de pie, más aún, de puntillas, porque tira de él una fuerza irresistible. Cuando veas todo esto y mucho más, piensa...piensa que dentro de LA DESCARGA hay algo más que humo y pólvora, y explosiones y repique de campanas. Yo te lo diré: hay, que en ese momento, nosotros, los cangueses, con los ojos puestos en la Virgen del Carmen, vemos y hablamos con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestros hermanos, con nuestros amigos... ¡CON NUESTROS MUERTOS!..."

Evaristo Valle (La Prensa, núm 2.516, Gijón, 21 de julio de 1.929)
"... Fiesta del Carmen y de sol sevillano que prometía los mayores lujos para las tracas famosas de la tarde. ¡Oh, que grandeza! Hay que verse sobre el puente romano, al pie de la imagen venerada y en el fragor del entusiasmo para concebirlo y comprenderlo.
Bajo el cielo vibrante al estallido de doce mil voladores, un escalofrío corrió por todo mi cuerpo y me estremecí, entrelazándose mis pensamientos henchidos de poesía y heroísmo. Cada vecino, con máquinas especiales, por las faldas de los montes circundantes, esforzábase con la mecha para precipitar los disparos. Era toda una raza en plena actividad simbólica. Raza admirable que sólo mira a su propio corazón. Raza despreciadora de los tesoros americanos por serle los suyos suficientes para vivir dichosa con el vino asombroso de sus viñas. Era todo aquello junto, mil cacerías de jabalíes, cien batallas de Covadonga realizadas a la moderna, y, sobre todo, la tradición y la felicidad de un pueblo hidalgo...."
Extracto del programa de fiestas de 1.913
Día 15
"... CUANDO LA PENUMBRA VAYA CAYENDO, gruesos palenques anunciarán el principio de bonita verbena, en la que se quemarán varios fuegos artificiales, apareciendo iluminados, en forma de herradura, el Puente de Piedra, barrio de Ambas-Aguas y Paseo de los Nogales. La Banda de música, organillos y gaitas no se darán punto de reposo durante la velada..."
Día 16
"... A las 12, todos los romeros irán a comer a... sus respectivas casas y si alguno no tiene, irá a una fonda, por cuenta y riesgo de su bolsillo..."
"... A las cuatro de la tarde, regreso de la Virgen a la iglesia de Ambas-Aguas. Al hacer su entrada en el Templo se efectuará la MONUMENTAL DESCARGA de palenques, que este año será, si cabe, mayor que en años anteriores, pues, según rumores, la Sociedad de Artesanos gastará 2.000 pesetas en pólvora..."

Extracto del programa de fiestas de 1.947
Día 15
"... A las once de la noche se levantará nuevamente el telón para presentar ante el atónito espectador , que luego se convertirá en protagonista, el escenario delicioso y paradisíaco del Campo de los Nogales, en la margen izquierda del Narcea, cuyas límpidas aguas reflejarán la multicolor y maravillosa iluminación presidida por la original farola del Puente Romano, los fogonazos de los cohetes de todas clases que en magnífica y emocionante competencia lanzarán... las lluvias brillantes y plateadas de los morteros y las estupendas colecciones de fuegos de artificio, mientras que el aire se satura con la música de bandas y orquestas, las canciones y el jolgorio popular..."
Día 16
"... Y ahora llegamos al pináculo de lo inconcebible, cima de lo inimaginable y meta del estupor y del asombro de propios y extraños, es decir, que a las 8 de la tarde dará comienzo el regreso procesional de la Santina a su capilla de EntreAmbas-Aguas. Al llegar la Virgen al centro del Puente Romano, el agudo silbido del presidente de la Sociedad de Artesanos, será la señal con que ha de iniciarse algo superior al experimento de Bikini, al rayo cósmico y al ultranitroglicerinístico que en su día se invente, es decir, la Monumental y superatómica Descarga de Cohetes..."
Extracto del programa de fiestas de 1.998 y 1.999
Día 16
"... Es día grande y eso se nota en las mesas, así que a comer de todo lo que "haiga", que lo del régimen alimenticio se arregla después de los postres, tomando el café con sacarina. Luego una plácida siesta, hasta que la precisa máquina de relojería suiza del VOLADORÓN nos ponga en guardia sobre lo que ha de acontecer..."
"... llegada la Virgen al Puente Romano, es el gran momento. Viviremos seis minutos de éxtasis, seis minutos de devoción, seis minutos ingrávidos, seis minutos sublimes; viviremos
LA DESCARGA
La Sociedad de Artesanos, en unión con la Andolina y El Refuerzo, habrán cubierto el cielo con los miles de deseos de un pueblo en fiestas. Cuando todo termine, verán en muchos ojos asomar el brillo sutil de una lágrima. Son seis minutos comparables a.....; pero tampoco; todo aquello que se le ocurra, no nos engañemos, seguro que dura menos..."
Diario La Nueva España, 2011
Cangas del Narcea «descarga» al límite
Cuatrocientos lanzadores y sus respectivos apurridores incendiaron el cielo de la villa, con centenares de docenas de voladores, durante unos nueve minutos de frenesí y ruido ensordecedor
Cangas del Narcea, Ignacio PULIDO
El corazón de los cangueses se encogió ayer con la Descarga. Cuatrocientos lanzadores y sus respectivos apurridores incendiaron durante nueve minutos el cielo de Cangas del Narcea con miles de voladores. La jornada contó con la llegada masiva de miles de visitantes que enmudecieron ante el abrumador espectáculo pirotécnico.
Acceder a Cangas del Narcea se convirtió en una ardua tarea. A la altura del monasterio de Corias se formó una caravana de varios kilómetros que presagiaba que algo gordo se estaba cocinando. No era para menos. Miles de personas llegadas de todos los puntos de Asturias decidieron vivir de primera mano el día grande de las fiestas del Carmen animados porque en esta ocasión caía en sábado.
Las calles canguesas estaban atestadas y el calor se combatía entre sidra y sidra. Mientras, en el Prau del Molín, en Los Nogales y en El Fojo los miembros de la Sociedad de Artesanos trabajaban a destajo para colocar los miles de voladores que serían lanzados en la «descarga».
«Aquí contamos los voladores por centenares de docenas. Estamos cerca de lo que puede llegar a ser el límite», subrayó Antonio Ochoa, secretario de la sociedad. Un cielo plomizo amenazó durante toda la tarde a la villa. Sin embargo, por suerte, no llegó a caer ni una sola gota.
Poco a poco, los tiradores se fueron colocando en sus respectivos puestos. Paralelamente, la peña del Voladorón lanzaba periódicamente tres «barrenos» para anunciar que el momento culmen estaba próximo. A las siete de la tarde, la basílica de Santa María Magdalena acogió una misa solemne en honor de la patrona, cuya imagen inició finalizada la liturgia su camino en procesión hacia el «puente romano» de Entrambasaguas. Los instantes inmediatamente previos a la «descarga» se vivieron con un nudo en la garganta.
El tiempo parecía no transcurrir. Ya estaba todo vendido. Cuando la imagen de la Virgen coronó el puente, toda la tensión acumulada se tradujo en un desenfreno de pólvora, fuego y ruido atronador. El cielo se oscureció y durante los últimos segundos la traca final retumbó en todo el valle. Tras el estruendo, la villa enmudeció. Los tiradores se abrazaron emocionados y alzaron sus manos. Cangas está de fiesta.
Fuentes de datos y fotogarfias:
www.youtube.com/user/narcelino
www.wikipedia.com
www.lne.es (Diario la nueva España)
www.narceadigital.com
www.startecnia.com
www.panoranio.com
El toro de fuego es un armazón metálico, que imita la forma de un toro, sobre cuyo espinazo se coloca un bastidor con elementos pirotécnicos. Muy utilizado en festejos de pueblos de España.
Es transportado por una persona, que tras encender una mecha, corre persiguiendo a la gente asustándoles con las chispas que van soltando sus diferentes elementos.
El bastidor suele contar con los siguientes elementos pirotécnicos:
Si establecemos las poblaciones donde se realiza este tipo de evento pirotécnico nos damos cuenta del detalle que son aquellas a las que supuestamente no tienen tradiciones relacionadas con el uso de la pólvora festiva popular o folklórica. Provincias tales como Albacete, Teruel, Zaragoza, Huesta, Madrid, Zamora, Salamanca, Valladolid, Almería, Murcia, Caceres, etc.

Siempre caemos en la tentación de establecer una barrera divisoria en España sobre el uso de a pólvora festiva. Estableciendo la Comunidad Valenciana, Cataluña y las Isla Baleares como los principales consumidores de cohetería popular: correfocs, dimonis, cosdaes, coetaes y passejaes. Llegando a decir que solo en estas provincias existe y ha existido su consumo. Cosa con no es del todo cierto.
En el siguiente artículo veremos como el uso de la cohetería fue común, como la fiesta de los toros, en toda la península ibérica. Un ejemplo de ello lo podemos ver en las celebraciones barrocas del Corpus Christi Salmantino:
Descripción de los carros procesionales y posteriores celebraciones del día:
…Encima de uno de estos animales míticos se colocaría la figura de un diablo. En la composición habría otros dos dragones pequeños en la parte superior; dos bolas de infierno y todas las cabezas que fuesen menester para adorno del monte. Igualmente se haría un gigante, de diez pies de alto - 2.8 metros- que menease un pie, los dos brazos y sacase la lengua, para andar por las calles durante la procesión.
El día de los toros se colocaría en medio de la Plaza Mayor y de él saldría cohetes y truenos. Además, confeccionaría una manta para echarla encima de un toro con sus cuernos encendidos. La manta estaría llena de cohetes, conforme se había hecho otras veces en la ciudad.
La cohetería que acompañaría a las figuras se compondría de 60 "xirándulas" de dos docenas de cohetes cada una, 60 ruedas de cinco cohetes, un trueno de 600 salidas de a seis cohetes cada una; 500 traques de algodón, 50 bombas chisperas, 200 cohetes de lana escotos, 100 carretillas, 100 hembrillas, 4000 cohetes ordinarios, 12 cohetes de cuerda y una cuerda de cohetes. El precio de toda la composición ascendería 3300 reales….
Si buscásemos las descripciones de las celebraciones barrocas de cualquier otra provincia, quizás fuesen muy similares. Lo que implica que el uso de la cohetería era tan común como la fiesta de los toros. Fuese cual fuese la provincia, y fuese del reino que fuese.
En el tema que nos interesa, el toro de fuego, vemos cómo al animal se le cuelgan mantas con cohetes, a lo que le podemos llamar “toro de fuego” o “toro con fuego”.
Como en cualquier sitio, financiar las fiestas siempre venía del aporte económico que los clavarios o cofrades de gremios pudiesen llevar a cabo a lo largo del año. En poblaciones pequeñas muchas veces no se podría comprar toros o vacas para los festejos, por su elevado coste. Pero sí en comprar algo de cohetería, más económico. O simplemente el clero regente llevaba a rajatabla la bula papal de Pio V “De Salute gregis Dominici”, donde se prohibía los festejos taurinos. Pero daba manga ancha a los festejos de cohetería. Fuese como fuere, nace el toro de fuego sin el animal físicamente.
Se construyeron tramoyas con forma de toro, las cuales fuesen arrastradas o portadas por un festero. A ésta se le colgaba la cohetería de la misma forma que se hiciera con el animal real.
El evento se iniciaba cuando se le daba fuego al artefacto taurino, y éste perseguiría a los festeros como si de un toro real se tratase. Desprendiendo correpies, salpicando chispas, etc, etc.
De esta forma tan simple y sencilla, se realizaban las fiestas taurinas en los pueblos más humildes. Naciendo el toro de fuego que ha perdurado hasta nuestros días.

Debió de tener una gran aceptación entre la sociedad castellana, ya que los propios colonizadores del nuevo mundo, América, exportaron dicha tradición. Y siguiéndose practicando hoy en día por algunas sociedades rurales colombianas y mexicanas.
Hoy en día es incomprensible acudir a una cordà, o más generalmente coetà, sin unas medidas de seguridad personales tales como botas de caña alta. Guantes generalmente de cuero, para aislar las manos del fuego. Un mono en cierta medida ignifugo de algodón tratado químicamente o piel. Además de una protección para la cabeza, pudiendo ser desde un casco metálico con rejilla, un casco de moto o una protección más simple compuesta de telas de algodón. Pero este hecho no siempre fue así.
Estas medidas de seguridad se empezaron a usar a partir del primer tercio del siglo XX, anteriormente no era habitual su uso. Ya que el material pirotécnico usado en la cordà era tan escaso, en comparación con lo que se usa hoy en día, que no requería de una seguridad extraordinaria.
En este artículo intentaré exponer un recorrido sobre los orígenes del uso del casco o protección facial en la cordà. Desvelando algunas de las incógnitas que sobre él suscitan muchos festeros.
La coetà, las guerras de carretidas, buscapies, toros de fuego y la cordà del siglo XIX y anteriores, se caracterizaron por ser eventos de participación. Estaban financiados por las clavarías de los pueblos, o por los mismos festeros. Lo cual implica que el aporte económico era bastante limitado. Con ello se deduce que los cohetes que se compraban al coeter no eran grandes cantidades, sino que más bien unas pocas docenas.
En algunas poblaciones esta cantidad eran concretamente siempre las mismas, en algunos casos 12 docenas (o más comúnmente denominada “una grossa”), 20 docenas, 50 docenas, etc. Generalmente en función de la cantidad de clavarios.
Mientras que la financiación corría a cargo de los clavarios, el resto de festeros también hacían acopio de cohetes, pero en cantidades muy bajas.
En la cordà podía participar todo el mundo, no había limitaciones ni regulaciones, adultos, ancianos, mujeres y hasta niños. Y se veía como un acto de presencia, de carácter y de madurez. Una forma de demostrase los unos a los otros que eran adultos y que formaban parte de la sociedad del pueblo, ya que participaban en la misma.
La indumentaria que se llevaba era muy simple, la misma ropa que se había llevado durante el resto del día: apargatas o espardeñas, pantalón, camisa y boina, sombrero de paja o simplemente nada en la cabeza.
Cualquier uso de indumentaria que se saliese de lo normal, lógicamente era tomado a mofa, es aquí cuando tímidamente aparecen casos esporádicos e inusuales de protecciones faciales, que sin lugar a dudas fueron los precedentes de los actuales cascos de la cordà.
Y aquellos cascos que solo unos pocos se ponían, ¿por qué se usaban? Y ¿quienes los fabricaban?
Desde luego que su uso era evidente, mientras que a la cordà se debía de asistir con todo el carácter del mundo, cabía la posibilidad de que hubiese participantes que o bien les gustase los cohetes y tuviesen miedo a quemarse, por ello la protección facial. O simplemente no le gustase pero quisieran demostrar su hombría.
Sobre quien los fabricaba, aquí es donde aparece la incógnita a resolver, ya que no había una manufactura dedicada a ello.
En este punto muerto solo se nos ha ocurrido una solución, ¿en qué otras áreas o disciplinas se hace uso de cascos de protección facial y que sean similares a los cascos antiguos de cordà que han llegado a nuestros días?
Tras buscar y buscar, la solución era muy sencilla: el arte de la esgrima, seguro que muchos de vosotros estaréis arqueando las cejas en forma de exclamación.
De la esgrima antigua nos ha llegado muy poca información hasta hoy en día, sabemos que es una disciplina deportiva que se practica a nivel olímpico y que nos suscita mucha curiosidad. Pero sin embargo desconocemos que este arte era obligatorio para todos los soldados de los cuarteles militares, digamos de cuarteles de artilleros como el de Paterna, carteles de caballería como el de Valencia o Bétera. En todos ellos los soldados tenían que conocer el arte de la esgrima, ya que su arma personal principal era el sable.
En la esgrima se practicaba con una protección facial metálica, resguardando el resto de la cabeza con una telilla. Actualmente se emplean fibras y materiales ligeros.
Perfectamente un operario de dichos cuarteles militares fuese quien usase uno de dichos cascos de esgrima y lo reutilizase en la festiva cordà popular. Bien como parte de la fiesta, bien como protección por los motivos anteriormente comentados.

Estos cascos de uso esporádico poco a poco se fueron incorporando a la cotidianeidad festiva, aunque su uso siempre va de la mano de festeros con poder adquisitivo. Ya que tanto su fabricación, como su compra no estaba al alcance de todos.

Tras el primer tercio del siglo XX, muchos productos se comercian enlatados: galletas, carne, pescado, aceite, etc. Dichas latas estaban hechas de un material llamado latón, el cual es muy maleable. Por lo que los herreros solían recuperar el latón para su reutilización y posterior comercialización.
Es en estos momentos, por encargo, se les pide a dichos herreros que se confeccione a medida cascos para la cordà en la población de Paterna. Teniendo en cuenta que hablamos de una época de grandes carencias económicas, es muy lógico suponer que quienes los pedían eran gente con cierto poder adquisitivo. Ya que las masas humildes seguían participando al igual que antaño.
Lógicamente las clavarías, en esta época, estaban formadas por la burguesía falangista dominante de la población. Y con ello se desprende su interés en demostrar en cualquier momento quien tiene el poder. En el caso de la cordà, evidentemente adquiriendo mayores cantidades de cohetes y lo más enigmático no querer usarlos de forma habitual sino que quemando sacos completos. Este hecho fuerza a que la cordà fuese en detrimento respecto a la coetà, y que las medidas de seguridad particulares de los participantes se incrementasen, así como la consolidación del casco de cordà.

En el último cuarto de siglo XX, el casco se mejora y tecnifica más orientado exclusivamente para la cordà, rejillas especiales, refuerzos, dimensiones, cambio de uso del latón por acero o aluminio, un sinfín de detalles que facilitan al festero “trabajar” en la cordà.
Mientras que antaño su fabricación era manufactura particular del herrero de la vila, hoy en día existen fabricantes dedicados casi exclusivamente a su fabricación y exportación.
Hoy en día hablar de la cordà, o más concretamente de coetà, tal y como hoy lo conocemos, no tendría sentido sin el uso del casco. Éste hecho no quita carácter al festero, sino que lo acostumbra a participar en un evento peligroso sin sufrir riesgos.
Este curioso evento pirotecnico forma parte de los actos rituales de determiandos santuaros japoneses de Este de la región Mikawa. (antigua carretera de Tokaido) se biene realizanso desde la epoca Edo, dominio Yoshiba, y desde entonces se ha hecho por los habitantes de la ciudad Arai. En el registro de Matsudaira de Yoshida indica ya habían Tezutsu Hanabi en 1716.
Debido a que Arai fue gobernada directamente por el gobierno Tokugawa, era el único pueblo al que se le permitió utilizar una gran cantidad de polvora.

El festival
Seis aldeas de Arai muestran sus grandes cañones, Cada pueblo tiene su forma única de mezclar la polvora. La tradicion ha sido transferida de generación a generación entre los aldeanos de la comarca.
Sarutaihi es la parte principal de la fiesta, cerca de 1000 personas llevan sus propios cañones desfilando de firma ritual. El fuego cambia el color de la noche espectacularmente a un rojo emocionante.

En el santuario Suwa Jinja siempre hay un fuego sagrado encendido, y en la noche de los fuegos artificiales se entregan farolillos o velas a los maestros de cada grupo de portadores. Y con éste se da fuego con cuidado a los cañones.El punto culminante de los fuegos artificiales en cuando un grupo de personas vestidos con trajes típicos de este folklore, encienden los cañones de fuego de mano, y empiezan a escenificar un baile ritual ancestral, entre grandes columnas de fuego y chispas que iluminan el cielo nocturno.


Los participantes necesitan más de un año entero para preparar los cañones que fabrican ellos mismos, cortando bambú de más de tres años, envolviéndolo en hojas de tatami, dejando libre el interior de los tubos de bambú, y finalmente, el día antes de los fuegos artificiales, un especialista agrega los productos pirotécnicos. Es muy peligroso si no se realiza correctamente.




La música

Generalmente está formada por tambores, timbales, flauta de bambú y canciones tradicionales. El carro del tambor es llamado Nerikogi Daiko. Cada pueblo reproduce la música antes de que la fiesta comience, y todos ellos viajar a la montaña (santuario), donde se inicia los fuegos artificiales.
La Fiesta de la Patum de Berga es una celebración tradicional que se realiza durante las fiestas del Corpus Christi en la localidad barcelonesa de Berga. Ha sido declarada por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el día 25 de noviembre del año 2005 e inscrita en 2008 en su lista representativa[1] y por ello elegida automáticamente como Tesoro del Patrimonio Cultural Inmaterial de España junto al Misterio de Elche. Anteriormente, en el año 1983 fue declarada por la Generalidad de Cataluña fiesta tradicional de Interés Nacional. La Patum fue fundada a finales del siglo XIV como una fiesta de carácter esencialmente popular y se encuentra documentada desde el año 1525.
La celebración consiste en diversas representaciones de figuras místicas y simbólicas, que bailan al ritmo de la música y los tambores. Los bailes se caracterizan por su solemnidad, así como por la utilización de fuego y artefactos pirotécnicos.
El miércoles anterior al jueves de Corpus, el tabal (pregonero de la fiesta) y los gigantes recorren la ciudad anunciando el comienzo de las fiestas. Más tarde comienza el drama mímico, dividido en varios actos, que representan las intensas luchas de los cristianos contra los moros; al arcángel San Miguel que, ayudado por ángeles, lucha contra Lucifer y sus diablos; o las burlas contra el caudillo árabe Abul-Afer o Bullafer,[nota 1] conquistador de la zona. En cambio, el acto del águila expresa la satisfacción de Berga por haber acabado con el dominio feudal y pasar a depender directa y exclusivamente del rey.
Las fiestas tienen lugar desde el miércoles de Corpus hasta el siguiente domingo. Al día siguiente del propio Corpus se realiza una Patum infantil, en una versión adaptada para niños.
La comparsería de la Patum, aún habiendo sufrido una importante superposición de significados a lo largo de su historia, conserva reminiscencias de prácticas precristianas, en los rituales de vegetación y de regeneración genésica que sustentan el ciclo de mayo, prácticas que la Iglesia Católica asimiló, readaptó e integró parte de este ceremonial primigenio, convirtiéndolo en un vehículo de cristianización.[2]
Los orígenes de la Patum deben buscarse en la celebración de Corpus Christi, fiesta nacida en el siglo XIII y universalizada en 1316 por el papa Juan XXII. En la ciudad de Berga la referencia documental más antigua conservada de la festividad del Corpus y su procesión corresponde al 20 de mayo de 1454.[3]
Desde sus inicios, la procesión de Corpus empezó a integrar una serie de escenificaciones, que con el paso del tiempo se llamaron entremeses, que tenían como objetivos principales la educación y la moralización de los que observaban el séquito. Muchas veces, estas escenificaciones eran simples cristianizaciones de elementos paganos preexistentes, los cuales, fueron readaptados y acabaron representando diferentes pasajes de las sagradas escrituras, adquiriendo su carácter procesional definitivo.
Estos entremeses, con el paso de los años, fueron obteniendo entidad propia y ganando adeptos entre el pueblo, más por su vertiente lúdica que por su carácter aleccionador, quedando sólo las partes más festivas. Éstas muestras festivas protagonizadas por los mismos entremeses que tomaban parte en la procesión derivaron posteriormente en la "Bulla o bullicio del Santísimo Sacramento", precedente de la actual Patum.[4] Así tras la procesión de Corpus, se realizaban dos actos claramente diferenciados: la Procesión propiamente dicha, venerando el Santísimo Sacramento y la Iglesia Católica, y la Bulla, con un carácter puramente civil y laico y destinada a honrar y homenajear a las autoridades civiles.
La fecha de celebración es variable por el hecho de coincidir con la festividad del Corpus Christi. Por lo que la Patum se celebra entre finales del mes de mayo y finales del mes de junio. Los actos centrales de la fiesta tienen lugar durante la semana del Corpus, de miércoles a domingo. Hay, sin embargo, unos actos preliminares, de anuncio de las fiestas, que se hacen las semanas anteriores a la festividad del Corpus y que se han mantenido. El primero de estas actos preliminares tiene lugar tres domingos antes de Corpus: el Domingo de la Ascensión.[nota 2] el Segundo, el domingo inmediatamente anterior: el Domingo de la Santísima Trinidad.

Origen de datos: wikipedia
El disparo de morteretes en engraellat o mascletà en engraellat fue el disparo común y generalizado en los pueblos valencianos hasta principios del siglo XX, momento en el que al modernizarse el sector pirotécnico , se introducen nuevas técnicas en decrimento de las anteriores, en este caso de la engraellat.La recuperación de este disparo vino de la mano de la asociación cultural de la amigos de la pólvora, y siendo el artifice de la misma Juan Garcia Estelles. Desde el año 2002, momento en que se recupera este tipo de disparo, la falla Almirante Cadarso - Conde Altea lo ha mantenido como evento de su calendario festivo.En principio se realizaba el día 17 de Marzo, semana fallera. Posteriormente pasó al día de la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad. Y finalmente ha pasado a la celebración del Corpus Crhisti.Los morteretes disparados, llamados tracas o canterellas, se cargan en la pirotécnia de forma artesanal con pólvora negra, tacandolos con arena prensada. Al pie de la base de las tracas hay un orificio por el que dale el estopín o mecha que dará fuego a la traca.Las canterellas se clavan en el suelo, detalle único y exclusivo de los morteretes valencianos. (los reusenses e italianos son de base plana) Este hecho es debido al origen de dichas tracas al parque de la ciudadela, posteriormente se hicieron réplicas de las mismas.Se conectan las tracas con un estopín fabricado exclusivamente para dicho fin, ya que es necesario que tenga una velocidad de combustión concreta.En el disparo que Juan Garcia realiza actualmente combina distintas técnicas, se inicia con el disparo manual de las tracas. Seguido de un tramo estopinado que conjuga las distancias con los calibres, otorgando al evento una sonoridad especial. Se puede apreciar perfectamente la "melodia" del tró.Segidamente se da fuego a un "llamp de traca", el cual consiste en un lienzo pintado que hace alegosía al santo patrón del evento. El lienzo inicialmente se encuentra enrollado, cuando se enciende, se despliega y se acompaña de fuegos de luminarias o fuentes de chorros de fuego.Dandose finalmente fuego a un entramado de tracas de clavadas y de base plana de diferentes calibres, haciendose un símil al terremoto de una mascletà actual.




Consisteix la tronada en fer entorn de la plassa un gran reguer, ó regatera com allí diuhen, de pólvora, colocant de tant en tant un de dits mascles, alternant amb trons petits fets de pirotécnich, y al cap de vall, la regatera pren la forma de estrella, en cada una de las puntas de la qual hi ha un mascle, així com en lo centro se destaca un de més gros de tots…
ANTONI DE BOFARULL, 1880

La tronada es una manifestación pirotécnica de la ciudad de Reus (Tarragona), que ha dado pie a uno de los actos más característicos de la Fiesta Mayor de Sant Pedro (29 de Junio) y un verdadero signo de identidad local. Se trata, pues, de una muestra de indudable interés patrimonial por haber conservado su forma de preparación y montaje a los largo del tiempo.
Está presente desde antiguo en las fiestas reusenque, Sus orígenes pueden proceder de la costumbre bastante habitual de utilizar los tiros de escopetas o fusiles, como forma de solemnizar determinados momentos de la fiesta.
Actualmente consiste en un reguero de pólvora en el suelo de una calle o plaza, sobre el cual se disponen unos mascles o morteros, piezas de hierro llenos de pólvora y arena. La forma exterior de los mascles es cilíndrica y troncocónica. La cavidad interior es cilíndrica, abierta por la parte superior. En la base hay un agujero, de dimensiones reducidas, que comunica con el exterior.
Los hay de centros de rueda de carro, con una base soldada para cerrarlos por un extremo. Eventualmente, se fabrican nuevos morteros o se renueva el conjunto.
Actualmente, la tronada ocupa el centro de la plaça del Mercadal. Se colocan los mascles o morteros y se traza la regata de pólvora, formando un cuadrado. Con un dibujo propio del pirotécico. (Rosa de Reus, la inscripción de San Pere, etc) seguidamente se colocan truenos de papel en lo largo de la regata de pólvora.

El disparo del mismo puede verse en el video, todo un gozo de los sentidos de la melodía de la pólvora.