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Museopirotecnia.com es un grupo de gente que tiene la iniciativa de estudiar, catalogar y difundir la cultura del fuego. Entendiendola como aquellas expresiones donde la pólvora es el eje central de las manifestaciones populares con caracter festivo. El trabajo que estamos presentando, intentamos que sea lo más serio y respetuoso posible. Matizando la secuencia de acontecimientos a lo largo de la historia. La casa pirotecnica principal que desarrollaremos será la valenciana, debido a que todos los miembros están relacionados con la misma.
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Passejaes, passacarrer, pujaes, baixaes

Viernes, 12 de Agosto de 2011 15:41

Passejaes, passacarrers, baixaes, pujaes, roades son algunas de las definiciones que se les da a un ritual único y propio de los pueblos valencianas, más aún si cave que la propia cordà o mascletà.

De todos los eventos medievales que nos han llegado hasta nuestros días, ésta es la que nos ha llegado con la menor interferencia, o contaminación,  en su composición y proceso. Evidentemente la participación es muy superior, pero la esencia permanece intacta.

Sentido de la tradición

Siempre partiendo del concepto de que el fuego del cohete es símbolo de ofrenda o bendición, hecho propio de los pueblos mediterráneos. En muchas de las procesiones religiosas, el festero ofrece el fuego del cohete a su patrón como símbolo de pasión por las tradiciones de su tierra.

En la mayor parte de localidades esta bendición u ofrenda se hacía inicialmente con el disparo de arcabucería, pero tras las prohibiciones y restricciones del siglo XVIII con las ordenanzas y decretos que lo prohibían, pasó a usarse la cohetería. La iglesia acepta el uso de fuegos artificiales con luminarias que exalten la simbología y esplendor del catolicismo. Consciente o inconscientemente, alimentaron las tradiciones antiquísimas, fundiéndolas con las creencias del momento.

Tradiciones nativas

            Según nos narra Andrés Castellano en sus libros, los antiguos pobladores de estas tierras valencianas tenían la costumbre o tradición de que cuando una mujer se casaba, hasta que el fuego de la casa de sus padres no era portado a su casa, dicho matrimonio no sería considerado como tal. Y lógicamente el traslado del fuego de una casa a otra era una celebración familiar importante.

Al fundirse o licuarse las tradiciones nativas con la religión cristiana católica, muchas de las celebraciones se mantienen pero enmascaradas dentro del calendario religioso. En este caso el traslado de fuego se mantiene y se estereotipa en el traslado de la imagen del patrón del pueblo. Mientras que los religiosos lo consideran como una alegoría al acto parroquial, permitido e incluso amplificado. Cuando el ritual deja de tener consonancia con el acto religioso, coge el camino de su extinción o mutilación derivando en un correfoc, generalmente, o simplemente en su anulación.