1600 - Boato, Artificialidad, Grandeza y poder - Fiesta barroca
fecha: 1995
Autor: Pedralbes: revista d'història moderna (1995)
Catalogado por: Carlos Ponce
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Pedralbes: revista d'història moderna (1995)
El boato y la artificialidad, pruebas de la grandeza y el poder del que las da, definen las fiestas barrocas, creadas para la ostentación y la atracción. Como señala Maravall, le eficacia en afectar, esto es, en despertar y mover los afectos, es la gran razón del Barroco. Y la monarquia utilizó estas como instrumento político. Si la fiesta, a la vez que alegraba, podía llenar de admiración al espectador acerca de la grandeza de quien la daba o a quien se dedicara, podía ser un medio de actuar no sólo como distracción sino como atracción, así, la cultura del Barroco, que conoce la importancia de la visión directa de las cosas para ganar adeptos, despliega todos sus medios plasticos y simbolicos por las calles de las ciudades. Pretendía con ello apunta Maravall, “infiltrar en las conciencias un contenido doctrinal, al que se prestaba aquiescencia no por vía de razonamiento, sino de adhesión afectiva, por pasión que arrastraba a la voluntad””. Así, las ciudades, cubiertas por un magnifico aparato teatral, se transforman, transportando al pueblo de la cotidianeidad al reino de la imaginación y el deseo, de la problemática realidad a la grandeza soñada.
Y en este marco festivo, como un teatro en el que se hace creer lo que no existe, el pueblo, de forma sutil, imperceptible, se adoctrina, aprende y vive los valores de la monarquia, atraído ilusoriamente a la esfera del poder.
Bibliografía: Monteagudo Robledo, M Pilar “El espectáculo del poder: aproximación a la fiesta politica en la Valencia de los siglos XVI-XVII” – 1993
La celebración de nacimientos, bodas, proclamaciones, visitas o exequias trasladan al espectáculo a las calles de las ciudades.
Las arquitecturas efímeras 8arcos, tablados, portadas, pirámides, altares, tumulos, emblemas, poesias, motes) junto con el adorno de colgaduras, retratos, tapices, flores, paños, cartelas, etc. Constituyen en elementos estáticos de la fiesta. Se construye el decorado de la misma potenciando su significado con el lujo y la ostentación, manifiesta incluso en los vestidos tanto de los participantes como de los espectadores. Suponen una alteración de la realidad que tiene en las luminarias y fuegos de artificio, elementos inexcusables en la fiesta barroca, su expresión más extrema al transformar la noche en día. Se trataba de crear un espacio ideal, distinto al habitual, ex profeso para el acontecimiento único y excepcional que en principio es la fiesta.
Por este transformado marco espacial desfila la sociedad al completo, ocupando cada uno de sus integrantes el lugar invariable que le corresponde. La fiesta era un espejo que devolvia a cada participantes su papel e imagen en el mundo. Las comitivas y cortejos –elementos dinámicos de la fiesta- son una transposición de la comunidad jerarquizada. Dispuestos por estamentos y dentro del marco estricto de los cuerpos y gremios, cada una de las capas sociales mostraba sus galas y habilidades, cumplía con su papel dentro de la escala de valores y categorías de privilegios y profesion, y demostraba su alegría y acato a la monarquia. Asi, la fiesta con su ritual establecía y reflejaba la jerarquizacion social, pero tambien y al mismo tiempo, sus luchas y contradicciones.
Los actos festivos –profanos y religiosos; más destacados los primeros en el renacimiento, muy presentes los segundos en el Barroco. Se sucedian en los dias de fiesta y los diferentes cuerpos de la jerarquizada sociedad del Antiguo Regimen participaban en ellos.
Las campanas, los fuegos artificiales, las luminarias, las arquitecturas efimeras, las ceremonias… convierten a la fiesta en “una sinfonia artística: visual, verbal, musical, gestual de la fiesta es voluntad de aparato, exhibición de lujo, escaparate de riquezas”